Son
resinas que se aplican sobre las caras masticatorias de los
dientes. Disminuyen
la probabilidad de padecer caries en los dientes sobre los
que se colocan. Actúan
como barreras de protección, evitan que los restos
de alimentos se alojen en los relieves de los dientes. Convierten
las caras masticatorias de las piezas dentales en superficies
lisas y fáciles de limpiar Suelen
aplicarse en niños de 6 a 7 años, cuando los
dientes definitivos comienzan a salir. Aunque
el sellador facilita la limpieza, no se debe descuidar el
cepillado, si no se efectúa una correcta higiene puede
surgir una caries cerca del sellador. La
colocación de los selladores no daña el esmalte,
no requiere anestesia, el dentista cepilla la pieza y la pincela
con una crema, que endurece al aplicarle una luz especial. Los
selladores duran bastante tiempo, pero es necesario el control
periódico del dentista para controlar su estado.