Sustituir
la fruta envasada en almíbar por fruta fresca. No
abusar de la miel, jalea real, mermelada, caramelos, gelatina
ni pasteles dulces. Elegir
bebidas gaseosas de dieta o zumos naturales.
En personas de edad avanzada: Tomar
una alimentación variada, ya que ningún alimento
tiene todos los nutrientes que necesitamos y cada uno nos
aporta algo positivo a la dieta. Realizar
de 3 a 5 comidas diarias, evitando suprimir el desayuno. Tampoco
conviene comer continuamente entre horas. Es
importante beber gran cantidad de líquido, de 2 a 2’5
litros, preferentemente agua o infusiones. Con la edad se
pierde la sensación de sed y aumenta el peligro de
deshidratación. Conviene
moderar el consumo de sal y alimentos muy salados, así
como el de dulces, bebidas alcohólicas y excitantes
(café, té). Aumentar
el consumo de cereales, verduras, lácteos, frutas y
pescado.