Las gestantes suelen tener un reflejo nauseoso más
sensible, que puede contribuir a las regurgitaciones. Si persiste,
puede provocar halitosis
y erosión del esmalte.
Existen una serie de precauciones a tener en cuenta que ayudarán
en esta etapa tan proclive a los problemas dentales: Llevar
una alimentación variada y equilibrada que asegure
todos los nutrientes que participan en la composición
de los huesos y los dientes(calcio, fósforo, magnesio
vitamina C y D) Asegurar
un suficiente aporte de fluor. Reducir
la frecuencia y cantidad del consumo de productos azucarados. Evitar
las bebidas dulces y ácidas, así como los concentrados
de frutas, especialmente entre comidas, que es cuando no se
da un cepillado inmediato posterior.Incluir
ocasionalmente después de las comidas alimentos que
reduzcan la acidez de la saliva, como son los cacahuetes o
los quesos, por su efecto protector frente a la caries.