El tono de los dientes constituye una característica
innata, ya que viene condicionada por la genética.
Esta tonalidad depende del grosor y calidad del esmalte(que
es casi transparente) y del color y calidad de la dentina
de cada diente.
Es decir, que el color final de las piezas dentarias es la
expresión de la calidad y tonalidad de las estructuras
anatómicas que las constituyen.
Dichos elementos están integrados por unas sustancias
cromóforas , que le dan al diente el color natural.
En el proceso de blanqueamiento los productos químicos
actúan sobre los dobles enlaces de los cromóforos
y los convierte en moléculas y partículas oxidadas
con color menos intenso.
Existen una serie de factores que pueden alterar el color
inicial con el que la naturaleza los ha dotado. Entre ellos,
el paso de los años, que es un proceso fisiológico,
pero también otros que podemos prevenir de forma sencilla.